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Una raza imbécil, sucia, ignorante y egocéntrica, desde luego, pero en ningún caso una raza bastarda como los latinoamericanos. Mírate al espejo y descubrirás que eres el descendiente de criminales españoles (sí, los 'conquistadores' y 'exploradores' de América solían ser prófugos de la justicia española) que o bien compraban a las hijas de los caciques (por tanto, latinoamericano = hijo de puta, o, al menos, descendiente de puta) o bien las violaban directamente. El mundo sería más limpio sin los españoles, pero sería ideal sin los bastardos latinoamericanos. Por cierto, los susodichos, cuando inmigran a España, trabajan como criadas, camareros y albañiles. Son los siervos de los españoles, como hace trescientos años eran sus esclavos en las minas de plata a golpe de latigazo. No han nacido para pensar, han nacido para trabajar hasta morir. Bastardos.